¿Cómo será el divorcio a partir del nuevo código civil?

El Código Civil argentino ha sufrido importantes modificaciones en varios temas relacionados con la vida cotidiana de las personas; las mismas entrarán en vigencia el primer día de enero de 2016.
Una de ellas se refiere al divorcio.
En la actualidad, es posible iniciar una demanda por alguna de las causales que establece la ley, es decir:
a) Adulterio.
b) La tentativa de homicidio de uno de los cónyuges contra la vida del otro o de los hijos, sean o no comunes, ya como autor principal, cómplice o instigador.
c) La instigación de uno de los cónyuges hacia el otro para cometer delitos.
d) Las injurias graves.
e) El abandono voluntario y malicioso del hogar conyugal.
También se pueden divorciar por estar separados de hecho sin voluntad de unirse por más de tres años y cuando existan causas graves que hagan moralmente imposible la vida en común, por presentación conjunta (el célebremente llamado “67 bis”, hoy art. 215).
Por supuesto que si uno de los cónyuges se niega a reconocer la separación de hecho por más de tres años o no está de acuerdo en firmar la presentación conjunta, entonces no hay más remedio que demandarlo y, en consecuencia, probar lo que se afirma y esperar un largo tiempo.

¿Qué modificó el Código nuevo?
Pues que ya no existirán todas las causales mencionadas y cualquiera de los cónyuges puede solicitar a un juez el divorcio sin tener que demostrar nada, sin esperar los tres años y sin necesidad del consentimiento del otro.
Quedará por resolverse la tenencia de los hijos menores, el régimen de visitas a favor del progenitor que no tiene la tenencia, la cuota alimentaria de los niños, la separación de bienes como consecuencia de la disolución de la sociedad conyugal, etc., etc.; pero el divorcio se concreta sí o sí y, por ende, los ex esposos pueden contraer nuevas nupcias.
Además, hay muy importantes reformas acerca de los bienes y la posibilidad de hacer contratos prenupciales. Pero este tema lo desarrollaremos en detalle en una futura entrega.

por Dr. Andrés Rosso

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