De qué hablamos cuando hablamos de autismo

por María Almeida

En la cotidianeidad del camino del autismo, suelen ser las mujeres (madres, abuelas) quienes se hacen visibles. Son ellas las que, pareciese, levantan la bandera del autismo y la hacen flamear. Pero en la mayoría de los casos, a su lado hay un hombre que acompaña, que sostiene, que se involucra y que protege. Los papás. Esa figura masculina, que con todo lo que su rol implica, libra miles de batallas. Hombres que, en medio de la revolución de sentimientos que el diagnóstico de sus hijos implica, intentan a diario mantenerse en pie y en su rol de padre “apasionadamente imperfecto» dan todo de sí, con un amor profundo y desinteresado.

Y en este Día del Padre, me permito homenajear a todos esos hombres; padres, abuelos, tíos que se quedan a batallar, dignificar, construir y luchar por una vida digna, para sus hijos, para sus familias.

Para ustedes, papás.

Te veo. Por Alethea Mshar.

Te veo llevando a tu hijo a terapia mientras tus amigos llevan a sus hijos a fútbol o a ballet.

Te veo escabullirte de la conversación cuando todos tus amigos presumen de logros y notas de exámenes.
Te veo hacer malabares con eventos y reuniones.
Te veo sentado al ordenador durante horas investigando sobre lo que tu hijo necesita.
Te veo poner mala cara cuando la gente se queja por lo que parecen tonterías.
Te veo desvanecerte poco a poco pero sigues yendo más allá por tu familia.
Te veo sacar fuerzas de flaqueza con una fuerza que ni soñabas que tenías.
Te veo mostrando respeto hacia los profesores, terapeutas y profesionales médicos que sirven a tu hijo para ayudarte.

Te veo levantarte temprano por la mañana para hacerlo todo otra vez después de otra caótica noche.
Te veo cuando estás al filo del precipicio luchando por vivir.
Sé que te sientes invisible, como si nadie se diera cuenta. Pero quiero que sepas que yo me doy cuenta. Te veo empujar siempre hacia adelante. Te veo elegir hacer todo lo que puedes para darle a tu hijo el mejor cuidado en casa, en el colegio, en terapia y en el médico.
Lo que haces importa. Vale la pena.

En esos días en que te preguntes si puedes hacerlo un minuto más, quiero que sepas que te veo. Quiero que sepas que eres bello. Quiero que sepas que vale la pena. Quiero que sepas que no estás sólo. Quiero que sepas que el amor es lo más importante, y que eres el mejor en eso.
Y en esos días en que ves una mejora, esos momentos en que el trabajo duro tiene su recompensa, y puedes saborear el éxito, también te veo entonces, y estoy orgullosa de ti.
Sea cual sea el día de hoy, vales mucho, lo estás haciendo bien… y te veo.

En este día tan especial, les regalamos un “TE VEO» a todos aquellos hombres que están leyendo esto. A todos esos hombres que se ponen al hombro cada desafío y luchan por superarlo.

Por ellos, por todas las personas y familias, hoy más que nunca, hablemos autismo.

Porque “un mundo en el que quepan todos los mundos es posible, si todos ponemos nuestra parte».

Yo hablo de autismo, ¿y vos?

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