De qué hablamos cuando hablamos de autismo

Por María Almeida

A veces, como padres, en medio del cotidiano en nuestras vidas, en medio del día a día que nos consume, el pensar en nosotros como hombres y mujeres pareciera no ser opción. La mayoría de las veces, nos dejamos en segundo, tercer… último lugar. Y si a eso le sumamos el cansancio, el stress, angustias y la vida misma, el panorama se vuelve poco alentador.

Pensar en nosotros, en nuestras necesidades, en momentos personales, no es fácil. No es que no exista la necesidad, claro que la hay, pero dar ese paso, representa tanto. Miedos, angustias, culpas.

Y cuando diste el primer paso, ese en el que por ejemplo te fuiste a dar “una vuelta a la manzana, sola y sin celu”, tu corazón late a mil por horas y te sentís orgullosa y repleta de nervios, pero igual seguís.

Hoy, voy a compartirles un escrito de Romina Zejdlik, mamá de una persona con autismo y diagnosticada con autismo, tras el diagnóstico de su hijo. Mujer que, a diario, pone en palabras lo que muchas veces se me dificulta.

“Estás pudiendo. Atravesada por miles de obstáculos propios y externos. En medio del caos, pero estás pudiendo.

Contratiempos

Afanes

Trajines

Desvelos

Hartazgo

Faltan años para llegar a destino. Pero estás pudiendo y el mérito es tuyo.

Cada minúsculo logro se postula como el vislumbramiento de la tan ansiada meta.

Por primera vez, te animaste a hacer algo por vos misma y eso no significa que seas egoísta. Ni la casa, ni los chicos, ni el trabajo, ni las terapias, ni absolutamente nada se interponen como un impedimento. Tampoco estás descuidando ese pedacito de tu mundo.

Y hasta podés valorar mucho más los momentos con los tuyos de quienes erróneamente creías te precisaban al 100 por ciento.

Solo te diste cuenta que necesitabas priorizarte, al menos, en un aspecto de tu vida. No lo estás haciendo para agradar a nadie, aunque puede que otros se beneficien de tu esfuerzo. Estás sorprendida de los pocos pasos caminados y aunque resten kilometrajes de recorrido, te estás dando permiso para disfrutar del proceso.

Estás pudiendo y no es poca cosa”.

Estoy pudiendo, de poco. Un paso a la vez… Y vos también podés intentarlo, un paso a la vez, en el camino de nuestros hijos, pero en el nuestro también. Un mundo en el que quepan todos

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