
por María Almeida
Salir a caminar, algo tan simple y maravilloso, para quienes tenemos hijos con autismo es toda una odisea. Primero que nada, vos, como padre, tenés que estar en cuerpo, mente y alma con todos los sentidos alerta para poder responder a lo impredecible. Sí. Nuestro segundo a segundo es impredecible. Y lo que hoy fue maravilloso, en experiencia y tranquilidad, mañana o al segundo puede ser “un sinfín de sucesos impredecibles”. Nuestros hijos tienen que estar predispuestos a la caminata y quienes los acompañamos, también.
En esa media hora de paseo, se juega nuestro día. Una experiencia que se disfruta nos condiciona un día de buenos augurios, y una experiencia que no se disfruta puede llegar a ser el principio del caos.
Podés pensar: “¡Qué exagerada!” Y yo te respondo: “Sólo quienes tenemos hijos dentro del espectro autista, sabemos lo que todo esto representa”.
¿Por qué nos cuesta tanto permitirnos este tipo de cosas, tan comunes para otros? Te lo voy a tratar de explicar en una experiencia personal, dar una vuelta en bici con Toto, mi hijo más pequeño con autismo.
Una mañana salimos a dar una vuelta en bici por el barrio y pudimos hacerlo, entre otras cosas, porque Toto durmió toda la noche, porque no se desreguló, con angustia, ya que pudo ver el amanecer, mirar sus programas favoritos “El show de la fe» y el “Tiempo del tiempo» (rutinas que si no se cumplen puede ser caótico).
Pudimos salir a dar una vuelta en bici porque su hermano Juan, de corazón noble y siempre predispuesto, nos acompañó, siendo fundamental para que la odisea sea una maravillosa experiencia.
Pudimos salir porque yo también dormí toda la noche, porque bajé un par de kilos y eso me permitía, de ser necesario, correr tras Toto, que cuando se escapa corre como un lince.
Y así, podría enumerarte cientos de “porques”.
Y esos cientos de porques se alinearon, tipo planetas, y nos permitieron vivir un momento maravilloso que nos invita a ir por más. Nos llena de energía y nos regala un mimo al alma.
No sé que pasará mañana, si podremos volver a hacerlo y si tendremos la misma maravillosa experiencia… Si algo aprendimos en este camino del autismo, es a vivir el hoy, disfrutar de los pequeños regalos de la vida y llenarnos de amor.
Mañana será otro día, otra oportunidad de volver a empezar.
Pequeñas historias de vida. Diferentes como personas con autismo hay. Por eso, hablo de autismo, porque conocer, aprender, empatizar, puede ser transcendental para una persona con autismo y su familia.
Un mundo en el que quepan todos los mundos es posible… si todos ponemos nuestra parte. Yo hablo de autismo, ¿y vos?





