De qué hablamos cuando hablamos del Día del Orgullo autista

por María Almeida

Cada 18 de junio desde el año 2005, se celebra el Día del Orgullo Autista en todo el mundo, con el fin de visibilizar y concientizar acerca de la neurodiversidad. Esta fecha fue impulsada por “Aspies for Freedom”, una agrupación que se centra en las personas con síndrome de asperger y trabaja por los derechos de las personas con autismo.

El Día del Orgullo Autista tiene como principal objetivo dejar bien en claro que el autismo no es una enfermedad sino una condición y que, por lo tanto, las personas con TEA deben ser tratadas en las mismas condiciones que el resto. Sin embargo, tal como se busca visibilizar (desde las familias, asociaciones, entre otros) esto no sucede, por lo que también se subraya la necesidad de combatir todo tipo de discriminación, bullying, estigmatización, exclusión y vulneración de derechos.

Durante el 18, a través de las redes, leía y escuchaba distintos mensajes a cerca de este día. Pero me voy a quedar con uno en particular, el video en Instagram de @ianmoche (les súper recomiendo seguirlo). Ian es un niño de nueve años con autismo. Le preguntaban cuál era su orgullo autista y el respondió: “Mi orgullo autista es que yo tengo mis intereses restringidos, como dice la mirada médica. Pero en realidad, son mis habilidades para superar las cosas, mis objetivos y gracias a ellos puedo estudiar, salir adelante y puedo hacer millones de cosas. Por eso estoy orgulloso de ser autista”.

Increíble, esperanzador, y lleno de enseñanzas este mensaje de Ian… y a esto le contrapongo una situación con Toto. Estábamos esperando el colectivo para ir a sus terapias, él estaba de la mano y en la emoción de tomar el cole, comenzó a aletear y a hacer sonidos, característicos en él cuando está feliz. La gente en la parada lo miraba, él se dio cuenta y les dijo: “PERDÓN, TENGO AUTISMO”. Al instante, lo miré a los ojos y le dije: “Toto, es verdad que tenés autismo, pero no tenés que pedir perdón. No es nada malo tener autismo, ¿sabes?”; él, me miró y me dijo: “Sí, mamá”.

Cuántas barreras hay que derribar para que Toto y todos los “Totos” del mundo no sientan que tienen que pedir perdón por expresarse y ver el mundo de una manera distinta al resto. Cuánto más hay que seguir hablando de autismo, y haciendo en pos de las personas con autismo, para que no exista el bullying, la violencia y humillación, la vulneración de derechos… entre otros.

Por eso aquí estamos. Yo escribiendo y vos leyendo estas líneas… porque hemos aprendido que “un mundo en el que quepan todos los mundos es posible si todos ponemos nuestra parte”.

Por eso, el 2 de abril, el 18 de junio y cada día de mi vida… Yo hablo de autismo, y sé que vos también. Gracias por ello.

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