Despedidos

“Quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores.”

En estos 3 años haciendo El Apogeo de Morón tuve la suerte de conocer gente que día a día, cada uno desde su lugar y rol, se compromete en la construcción de valores dignos de destacar y sin embargo no aparecen en los diarios. Es por eso que surgió este periódico, para visibilizarlos, después de todo son las vecinas y los vecinos los que le dan vida al barrio, los protagonistas de este complejo rompecabezas que es Morón.

Esa gente tan valiosa, tan imprescindible, como decía Bertolt Brecht, son las amas de casa, jubilados; los auspiciantes que mes a mes nos apoyan y que permiten que podamos salir a la calle; fundadores de pueblos, nietos y sobrinos de fundadores; maestros, directores de escuelas, estudiantes y jóvenes solidarios; organizaciones medioambientales; librerías, bibliotecas – como la Pública y Popular de Haedo, y la de Morón -; músicos, actores, escritores, pintores, artistas plásticos; tantas y tantos que son la buena gente que desde este lugar en el mundo da batalla.

Buscar las buenas noticias es como la búsqueda de un tesoro: al final, cuando se encuentran esas joyitas por las que vale la pena hacer este diario, se siente el mismo regocijo.

Este es un periódico de buenas noticias, y en estos tantos meses y páginas demostramos que hay cosas por las cuales sonreír, escribir, cantar, brindar, en fin, despertarnos cada mañana con las ganas de seguir.

Pero también es verdad que no podemos mirar para otro lado. Y no mirar para otro lado no significa hacer política. No mirar para otro lado, en mi humilde opinión, significa ponernos en la piel del otro porque el otro soy yo. No me está pasando pero si le sucede a alguien me sucede…

Es por eso que decidimos contar las siguientes historias. Tienen rostros, son madres y padres, hijos, familias enteras, y no simplemente números, porcentajes en un gráfico. A continuación los testimonios de algunos de los despedidos del Área de Niñez y Juventud del Municipio de Morón, que ya no funciona y su peor consecuencia es que los chicos y chicas – en estado de vulnerabilidad – que concurrían a los diferentes espacios se encuentran desamparados.  (También hay despedidos en las Áreas de Empleo, Deportes, Género.)


 

Natalia Capriglione. 39 años. Casada. 2 hijos: Felipe (8 años) y Juana (4 años). Licenciada en Psicología. Vive en Castelar. Trabajaba en el Municipio de Morón en el área de Servicio Local de Protección y Promoción de Derechos, dependiente de la Dirección de Niñez, descentralizada en la U.G.C 5 de Castelar Sur.

Un día antes de despedirme, me convocaron para una reunión con la Directora (a la cual prácticamente no conocía, ya que nos habíamos visto en una sola oportunidad) y ella fue quien me informó que no me renovaban la planta porque desde la Secretaría se estaba haciendo una reestructuración. Al preguntarle si tenían algo para decirme sobre mi trabajo, si estaban desconformes con mi desempeño, me aclaró que no, que simplemente era por “reestructuración”. Ante mi preocupación por la desprotección en la que quedarían los niños y niñas del barrio, no pudo decirme quiénes irían y cómo continuarían con la política pública de restitución de derechos. Hacía seis años que pertenecía al Servicio Local.

En un primer momento fue muy desesperante. Si bien era difícil ser parte de un estado que vulneraba en muchas ocasiones los derechos que debía proteger, el ser parte de un equipo que escuchaba y acompañaba a los más desprotegidos era gratificante. Para mí era claro que estaba ahí por y para los niños. No llegué a pensar en mi falta de trabajo, sólo se me venían a la mente los chiquitines que venía acompañando, el vínculo que había logrado con ellos y sus familias, ahora quedaban a la deriva. Con el pasar de los días comencé a tomar conciencia de mi propia realidad y creo que ser parte de un colectivo y no estar sola en la situación de desempleado fue de mucha ayuda.

En lo personal, me atemoriza un poco no poder conseguir otro trabajo, somos muchos los que estamos buscando y la realidad del país no ayuda a tener muchas esperanzas. En cuanto a lo familiar, mi marido es quien en este momento está manteniendo el hogar.

Por parte del Municipio, no hay respuesta, sólo que no es posible la reincorporación.

En lo específico del Servicio Local, quedan desprotegidos los niños, niñas y adolescentes más vulnerados. Este Servicio era el que intervenía ante los pedidos de escuelas, tribunales, vecinos y demás ante situaciones de violencia, abuso sexual, etc. Nuestra tarea era tratar de que ese niño dejara de estar vulnerado y pudiera hacer un libre ejercicio de sus derechos. Cabe aclarar que si bien pueden poner más gente en nuestro lugar, el vínculo y el conocimiento de las cientos de situaciones lo dan los años y el trabajo en territorio, por lo que hoy en día estas familias están totalmente dejadas de lado y así lo estarán por mucho tiempo.

Mis expectativas son poder trabajar nuevamente en la restitución de derechos, en un Estado que sea garante de los mismos.


 

Belén. Trabajadora Social del Servicio Local. 6 años de trabajo. Despedida de Niñez y Juventud.
Belén. Trabajadora Social del Servicio Local. 6 años de trabajo. Despedida de Niñez y Juventud.
Matías. Educador del Centro de Desarrollo Infantil del Barrio Carlos Gardel. 10 meses de trabajo. Despedido del Niñez y Juventud.
Matías. Educador del Centro de Desarrollo Infantil del Barrio Carlos Gardel. 10 meses de trabajo. Despedido del Niñez y Juventud.

 


 

Ariel Gallardo. 31 años. Soltero. Licenciado en Historia. Vive en Capital Federal. Trabajaba en el Centro de Desarrollo Infantil Atrapasueños, dispositivo dependiente de la Dirección de Políticas de Niñez y Juventud del Municipio de Morón.

Del despido me enteré en forma verbal, no hubo pre aviso. Mi antigüedad era de 4 años y 3 meses.

La situación de la lucha actual es un una decisión del colectivo de trabajadores de Morón. Pedimos que se abra una mesa de diálogo con el secretario Fernando Cid. Queremos que se reincorporen a los trabajadores y trabajadoras y que se paguen los sueldos adeudados. En caso de que no se nos escuche, volveremos a discutir qué medidas de lucha seguir. 

Por mi parte no tengo familia pero si tengo que alquilar y la verdad que hay mucha solidaridad de amigos, compañeros del laburo y familia para hacer un fondo de lucha. Es muy duro que te echen, es desesperante. Pero la solidaridad de los trabajadores es fundamental para que la lucha no se disperse o se quiebre. 

Las respuestas del Municipio fueron por canales informales. Lo que van diciendo es que las reincorporaciones no se discuten. Los pagos adeudados se hacen por goteo. Es decir que la actitud es cínica. No sólo que no cumplen su deber sino que también dicen en los medios que somos unos delincuentes y que amenazamos a los funcionarios.

La situación de los afectados varía mucho. Hay compas que pueden conseguir laburo y compas que no, como por ejemplo una compañera que tiene 50 años y es muy difícil que pueda conseguir trabajo en el mercado laboral. Ponen muchas limitaciones. Pero estamos todos unidos en que si tocan a unos tocan a todos. 

Tengo la esperanza de que reincorporen a  los trabajadores y que paguen lo que deben, eso en principio. Si ganamos esta batalla podremos concretar otras cuestiones como aumentos de salarios, condiciones dignas de trabajo, más presupuesto para los dispositivos existentes y futuros. 

Informe especial 3 Ariel

 


Loli. Operadora de la Casa de la Juventud del Barrio Carlos Gardel. 6 años de antigüedad.
Loli. Operadora de la Casa de la Juventud del Barrio Carlos Gardel. 6 años de antigüedad.

 

Érica. Operadora Comunitaria de la Casa de la Juventud de Morón Sur. 4 años de antigüedad.
Érica. Operadora Comunitaria de la Casa de la Juventud de Morón Sur. 4 años de antigüedad.

Gabriela Monteserin. 32 años. Soltera. Sin hijos. Terciario en Coordinación de Trabajo Corporal Expresivo. Vive en Haedo.

Trabajaba como operadora del Espacio de Jóvenes de Castelar Sur, realizando tareas de acompañamiento a jóvenes y formulando actividades recreativas tendientes a trabajar  problemáticas o intereses de los jóvenes. También formaba parte del equipo del Consejo de Niños y Niñas, un espacio que funcionaba en el Municipio de Morón desde 2010.

Me enteré de mi despido a través de una reunión a la que me citó la Directora, en la cual lo único que me dijo fue que la razón de mi despido era por un proceso de reestructuración que venía llevando acabo con la Secretaría a la cual pertenece la Dirección de Niñez y Juventud. Me dijo que en esa reestructuración habían decidido que quedara desafectada del Municipio después de 6 años de trabajo. Sin conocerme ni evaluarme en ninguna instancia de estos tres meses de la nueva gestión.

Mi situación actual me encuentra con trabajo pero sin el espacio de jóvenes y niños en el cual venía trabajando hace muchos años. El Municipio no da respuestas ante esta ola de despidos. Los espacios quedaron cerrados. Los pibes y niños hoy en Castelar Sur no tienen más la Unidad de Gestión Comunitaria  N° 5 como espacio de encuentro, de charla, de consulta y de confianza ya que nos echaron a todos los que trabajábamos ahí.

A su vez, el Consejo de Niños quedó sin iniciar en abril tal como todos los años lo hacíamos. Los niños siguen preguntándonos qué va a pasar y nosotros no sabemos qué respuestas darles. Les quitaron los espacios de participación.

¿Expectativas? No veo que nada de lo que proponen que se vaya hacer para los pibes sea algo que realmente esté pensado para ellos, son políticas vacías y espacios en donde la voz de un joven es difícil que pueda animarse a salir. Espero y confío que ellos, acompañados de nosotros, pidan y exijan lo que ya tenían conquistado.

Informe especial 6 Gabriela

 

 


 

Jorge Giordano. 25 años. Soltero. Se encuentra finalizando Ciencias de la Comunicación en la UBA. Vive en Capital Federal.

Trabajaba en la Dirección de Niñez y Juventud del Municipio de Morón en la Casa de la Juventud de Castelar Sur. 

A casi todos mis compañeros y a mí nos convocaron a entrevistas individuales con la Directora. Sin previo aviso, en esa entrevista, me dijo que no iban a renovar mi contrato, supuestamente porque estaban realizando una reestructuración y que no había cumplido con los parámetros que estipularon. Al preguntarle cuáles eran esos parámetros, no me respondió. Hacía dos años exactos que trabajaba en la Dirección.

Yo estaba con contrato de locación, y al momento del despido no nos habían pagado enero, febrero ni marzo. Durante este tiempo tuve que pedir dinero prestado y eliminar todo gasto que no fuera estrictamente necesario. 

Dicen que los despidos no tienen vuelta atrás. Al día siguiente de nuestros despidos, la Dirección cerró “por desinfección”, así que no pudimos ir a preguntar. A dos compañeras no las dejaron pasar a dejar sus facturas (para cobrar) en la Dirección, ni siquiera para ir al baño.

Nos quedamos sin nuestra fuente de trabajo, pero la preocupación mayor tiene que ver con los niños, niñas y jóvenes de Morón. Nosotros trabajamos con lazos de afecto y confianza que no pueden ser cortados de esta manera, mucho menos de manera masiva. En el área donde yo trabajaba, en Castelar Sur, nos dijeron que no va a existir un equipo de Juventud en el territorio. Los jóvenes necesitan ese espacio, nos lo dicen ellos y sus madres.

Espero que se regularicen los cobros, que podamos conseguir las reincorporaciones de los despedidos y reclamar la presencia del Estado en los barrios de Morón, no mediante la policía o instituciones de encierro sino con el acompañamiento a los niños, niñas y jóvenes que atraviesan situaciones gravísimas.

Informe especial 7 Jorge

 

por Noelia Venier

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