Día del Auxiliar: don Tapia

La historia escrita con el corazón no se borra.

“Hay una leyenda urbana que dice que él escondió el busto de Eva de los militares”, comentó el querido Miguel Macías en la publicación de Miriam. Y así nació está nota con Carlitos Barrio (gran amigo). “Qué lindo, don Tapia, ejemplo de humildad y respeto”, otro de los comentarios que rescatamos, de Marta Ríos Barrio Triángulo.

Derqui tiene un legado de buena gente, gente de trabajo y generosidad.

Y en ese recorrido de la historia local un portero de escuela, y no de cualquier escuela sino la 11, institución educativa emblema de esta ciudad; sobre todo porque desde sus inicios en el inmueble de la calle Toro casi Av. de Mayo (una de las construcciones que debería considerarse Patrimonio Histórico de Derqui-Toro), hasta el actual edificio frente a la plaza principal, la EP 11 albergó a la mayoría de las y los adultos mayores de esta comarca, vecinos que atesoran su paso por la educación pública con mucha gratitud; la misma escuela donde Don Tapia se desempeñó como Auxiliar o “Portero” durante muchos años.  

A raíz de la foto que compartió la vecina Miriam Beatriz Testore en su cuenta de Face y que nosotros publicamos en esta nota, volvió a surgir el sentimiento de gratitud hacia Don Tapia y también una de sus anécdotas, que quedarán entre las mejores, cuando ocultó el busto de Eva Perón durante muchos años y hasta la vuelta de la democracia, para que no lo desaparezcan, primero la proscripción del peronismo, y después, los militares.

“La historia es así, hace muchos años, don Pedro Tapia nos llama a Chiche Tamburini y a mi para que nos presentemos en la Escuela 11. Llegamos y vimos que en uno de los baños había una escalera puesta, el que estaba mirándolo de frente en la parte izquierda, tenía una especie de altillo o entrepiso con una puertita, estaba lleno de tierra y telarañas, me da una linterna y me pide que saque una bolsa que estaba bien en el fondo. Cuando la abrimos la sopresa fue tremenda”, cuenta Carlitos Barrio, vecino de toda la vida que incluso concurrió a esa escuela desde los seis años.

“Era el busto de Evita. Yo lo conocía bien porque hice toda la primaría en la 11. Don Tapia lo había guardado con el riesgo que eso implicaba, mucho más para un empleado público, imaginate que hubo un tiempo donde por cantar la marcha te metían preso, pienso que si lo descubrían era directamente boleta”, repasa.

El relato sigue con algunas peripecias para poder volver a colocarlo una vez en democracia. Cuestiones burocráticas que lo impidieron hasta que, según afirma Carlitos, en la presidencia del Consejo Escolar de Norma Sito y la intendencia de Luiso Lagomarsino, el busto de Evita pudo volver a su lugar.

“Aparte del coraje y la valentía de don Tapia, rescato su recuerdo porque era un tipazo, de aquella época en que los porteros nos cuidaban en el recreo”, cierra el amigo.

Agradecemos la confianza de los corazones que se abren para que podamos rescatar estas historias que hacen a la historia grande de nuestro amado Derqui y su gente.

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