El legado del pan: la panadería Boragno cumple 60 años de vida

por Victor Koprivsek

Las medialunas más ricas del mundo se hacen en Derqui. En la entrada de la Av. de Mayo, apenas cruzás el paso a nivel donde casi como una bienvenida podés encontrar las más ricas facturas. Y no solo dicho por nosotros.

“La panadería fue la inquietud de un hijo de italiano migrante de Génova, mi padre, Ricardo Boragno, un hombre de mucho trabajo y mucho sacrificio”, cuenta Omar “Pichi” Boragno a El Apogeo.

Esta nota es muy especial, es que hoy domingo 20 de diciembre del 2020, el negocio familiar cumple 60 años de vida. Nada más ni nada menos.

“Mi padres tenían tambo en Mercedes, en un pueblito que se llama Tuyuti, después de una gran inundación donde perdieron casi todo, se vinieron para Derqui y le compraron la panadería a Torres, el padre de Estela, hermano de Tito y tío del Pato Torres”, hace referencia a los orígenes.

“Así arrancó apuntalado por mis dos hermanos mayores, Ronaldo e Iván, y después seguimos todos. Ahora quedamos solo Clarita y yo. Dos de mis hijos hacen el reparto, que es bastante completo, la familia es un puntal muy importante. Tengo una hija más y cinco nietos”, destaca contento Pichi.

 Cuando uno recorre los barrios de Derqui, entre las calles de tierra y algunas de asfalto, se ven muchas cosas, entre ellas cartelitos escrito a mano y pegados en los almacenes que dicen: Pan de Boragno. Cosas que no se logran de un día para otro.

“Cuando se empezó distribuíamos con un carro a caballo, una cosa muy cansadora y muy lerda. Yo repartía por la mañana casa por casa en Villa Astolfi, y por la tarde siempre me dediqué a hacer las facturas. Mis primeros maestros fueron Gino Redolfi y Ángel De Brito”, recuerda con gratitud, y continúa “puedo decir que tengo 60 años de facturero, porque a la fecha sigo haciendo facturas”, sonríe.

Boragno es una marca registrada, nadie lo niega, incluso trasciende las fronteras de Derqui. Lograr la excelencia en los productos necesitó de muchos años y de mucha dedicación.

“Nosotros hemos invertido todo en la panadería, le hemos dedicado el tiempo, la vida y los ahorros. Personalmente, mientras Dios me dé salud voy a seguir. Tengo 72 años y medio en el almanaque y estoy bien, no me preocupa la edad, me preocupa no tener proyectos o no tener ganas de trabajar”, afirma convencido.

-¿Cuál es el camino que hicieron para marcar la diferencia en sus productos?

-Siempre estamos corrigiendo para arriba. A mí un hombre que conocía mucho me decía que en la parte comercial y productiva no hay una línea horizontal, o se va para arriba o se va para abajo. Y para abajo se cae solo así que hay que luchar para ir un poquito más para arriba todos los días. La panadería es una cosa que me apasiona y me gusta, la quiero como a mi madre. Ahora hemos inventado un pan muy tierno que dura varios días, francerito se llama.

Derqui tiene su gente y en ese respeto ha de andar el camino de los sueños y el trabajo. La historia local es un recorrido que viene de lejos y por eso este periódico sigue a disposición de las voces que hicieron y hacen este lugar tan especial.

“Yo no me iría jamás de Derqui, para qué, acá tengo una linda familia, tres hijos y 5 nietos, conozco mucha gente. Lo quiero mucho a este lugar”, remata Omar Borgano al final de la charla.

Sanguches de miga, tortas, budines, facturas vienesas, pan de horno a leña y rotativo, pastas caseras, chipa y algunas cosas más que logran el elogio de quien las prueba.

Las cosas hay que decirlas como son, en las ocasiones especiales, aunque sea día de semana y más aún un domingo, el desayuno y la merienda acompañados de unas deliciosas facturas de Boragno son un lujo que los derquinos sabemos apreciar.

Feliz cumpleaños y gracias también por la ayuda permanente que siempre están dando, de manera silenciosa, a tantas personas y lugares que en situaciones difíciles les piden una mano.

A continuación, un registro fotográfico que descansa en el local de la Avenida de Mayo 480, de Presidente Derqui, donde además de cosas ricas (pedidos al 0230-4485532), hay historia.

Un 20 de diciembre de 1960 dos hombres cerraban un trato y don Ricardo junto a su esposa Carmen, empezaban con sus hijos lo que luego sería una marca registrada, la panadería Boragno.
 
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