Hace años que los usuarios de Facebook reclaman el botón de “no me gusta”. Si bien esto no sucederá habrá otras opciones para que los usuarios puedan expresar sus emociones en contra de ciertas publicaciones.
Luego de nueve años, los creadores de Facebook incorporarán seis botones que suplantarán al tan deseado “no me gusta”.
Estos son “me encanta”, “me divierte”, “me alegra”, “me asombra”, “me entristece” o “me enfada”; acompañados por sus respectivos emoticones. Se llamarán “reacciones” en representación de las reacciones que tenemos los usuarios ante publicaciones o comentarios. Se implementarán a modo de prueba en algunos países como Irlanda y España.
El creador de Facebook, Mark Zuckerberg, sostuvo que no incluyeron hasta ahora el botón de “no me gusta” porque no querían que la red social se transformara en un foro donde las personas voten a favor o en contra de publicaciones de otros usuarios, esa no es la comunidad a la que apuntan.
¿Cómo se usa? Es la gran pregunta… cuando los usuarios vean el estado de algún amigo y quieran expresar un estado de ánimo, tendrán que pulsar el botón de “me gusta” y aparecerá un menú en el que se desplegarán los emoticones con su cartel descriptivo que expresará estas seis reacciones.
Los nuevos botones se podrán utilizar no sólo en actualizaciones de estados de amigos sino también en publicaciones de marcas o empresas a las que seguimos. Además podremos expresar la opinión en anuncios que se muestren.
El objetivo de estas “reacciones” es que los usuarios tengan mayor variedad de emociones para expresar la forma en que se sienten al leer estados de Facebook. Con esto pretenden aumentar la interacción, la capacidad de respuesta de los usuarios, es decir, que quieren aumentar el tiempo que una persona se conecta a la red social.
Así que tendremos que esperar que termine el período de prueba en estos países y dependiendo de la aceptación que tenga, Facebook lanzará oficialmente las nuevas herramientas y lo extenderá a otros países y en caso de que no funcione simplemente los eliminará.
Por Natalia Molina





