Fracisco: “Al abrazarte, niño del pesebre, abrazo de nuevo mi vida”

Anoche el Papa Francisco llevó adelante la Misa de Gallo en una ceremonia que fue trasmitida en vivo a las 19:30 hs, dos horas antes del horario habitual, para adecuarse a las normativas anticoronavirus vigentes en Italia.

“El hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios”, dijo el Papa argentino.

“Hermana, hermano, no te desanimes. ¿Estás tentado de sentirte fuera de lugar? Dios te dice: no, tú eres mi hijo. ¿Tienes la sensación de no lograrlo? ¿Miedo de no estar a la altura? ¿Temor de no salir del túnel de la prueba? Dios te dice: ten valor, yo estoy contigo. No te lo dice con palabras sino haciéndose hijo como tú. Y por ti, para recordarte cuál es el punto de partida y para que empieces de nuevo”, compartió al mundo el sumo pontífice en la Nochebuena del año de la pandemia.

“Reconocerte como hijo de Dios, como hija de Dios, es el punto de partida de cualquier renacer. Es el corazón de nuestra esperanza, el núcleo incandescente que sostiene la existencia más allá de nuestras cualidades y nuestros defectos. Más fuerte que las heridas y los fracasos de nuestro pasado, los miedos y la preocupación por nuestro futuro, se encuentra esta verdad: somos hijos amados. Y ese amor de Jesús transforma nuestra vida, sana las heridas más profundas y nos libera de los círculos viciosos de la insatisfacción, la ira y las lamentaciones”, dijo el Papa argentino ayer jueves en su octava Misa de Gallo. Y pidió alejarse “de los pesebres de la vanidad”.

“Un hijo se nos ha dado en el pobre pesebre de un oscuro establo, ¿por qué nació en la noche, sin alojamiento digno, en la pobreza y el rechazo, cuando debía nacer como el rey más grande en el más hermoso de los palacios? ¿Por qué sucedió así?”, resonó en el recinto del Vaticano la voz del máximo referente de la iglesia católica.”El hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es hija de Dios”, respondió ante 30 cardenales y 170 fieles con barbijo en distanciamiento preventivo.

“Dejemos que su misericordia transforme nuestras miserias”, expresó Francisco. “Esto es lo que significa que un hijo haya nacido para nosotros, pero hay otro para, el que indica el ángel a los pastores diciendo: ‘Esta será la señal para ustedes, encontrarán un niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre’ (Lucas 2:12). Este signo es para nosotros, para guiarnos en la vida, Belén significa Casa de pan. Dios está en un pesebre recordándonos qué necesitamos de él como el pan para comer. Necesitamos dejar atravesarnos por su amor gratuito, por su amor incansable, su amor concreto. ¿Cuántas veces, en cambio, hambrientos de entretenimientos, éxitos y mundanidad, alimentamos nuestras vidas con comidas que no sacian y dejan un vacío dentro? Insaciables de poseer nos lanzamos en tantos pesebres de vanidad olvidando el pesebre de Belén”, dijo con voz pausada y firme.

“Ese pesebre pobre de todo pero rico de amor nos enseña que el alimento de la vida es dejarse amar por Dios y amar a los demás”, continúo llegando al final de la homilía y frente al silencio de quienes estaban presentes.

“Un hijo se nos ha dado eres tú, Jesús. Tú eres el hijo que me haces hijo. Tú me amas como soy y no como sueño ser. Y al abrazarte, niño del pesebre, abrazo de nuevo mi vida. Tú que me salvas, enséñame a servir. Tú que no me dejas solo, enséñame a consolar a tus hermanos. Porque tú sabes que desde esta noche todos son mis hermanos”.

Compartir