Las propiedades del jengibre

Es una planta aromática que ha sido la protagonista de numerosos estudios científicos gracias a sus efectos saludables y curativos.

El jengibre, que se utiliza en la medicina tradicional asiática desde hace 2000 años, es una de las plantas medicinales con mayores beneficios para la salud, y un condimento muy utilizado en la gastronomía.

La parte más conocida es su rizoma, también llamado kion. Crece en las regiones tropicales de todo el mundo y es famoso tanto por sus reconocidas propiedades medicinales como por su uso culinario. La variedad que solemos encontrar habitualmente en el mercado es la originaria de China y de Perú; sin embargo, el más valorado es el que procede de India, Australia y Jamaica.

Esta planta tiene un alto contenido en fibra y en aminoácidos como la valina y la leucina, con importantes propiedades cicatrizantes, o la arginina, que estimula el sistema inmunológico. La fibra y el gingerol también están presentes en el kion. Precisamente el gingerol es el componente que le da su toque picante.

Además de estos elementos, también encontramos ácidos como el ascórbico (con propiedades antioxidantes) y ácidos linoleico y alfa-linoleico, tan importantes para nuestra nutrición por formar parte de la serie omega-3.

 

Beneficios del jengibre

 

Es un vasodilatador y anticoagulante natural que reduce los riesgos de enfermedades cardiovasculares y mejora el riego sanguíneo; además, contribuye al descenso de los niveles de colesterol por la presencia de ácidos omega-3 en su composición.

Tanto en su uso externo como interno, alivia en gran medida los dolores articulares, artríticos o reumáticos, ya que es un potente antiinflamatorio y analgésico que mejora la movilidad de la zona afectada.

Entre sus beneficios también se encuentra el de ser antibacteriano, por lo que reduce problemas digestivos como los gases y diarreas, y minimiza el riesgo de padecer úlceras y gastritis.

Una de las propiedades más conocidas del jengibre es su capacidad para aliviar las náuseas, ya sean propias del embarazo, las que se producen asociadas al mareo durante los viajes, o las resultantes de procesos de quimioterapia, puesto que es un antivomitivo natural.

Además, las mujeres pueden tomar jengibre para reducir los síntomas asociados a los dolores menstruales ya que posee efectos antiinflamatorios y calmantes.

El rizoma también está recomendado para los procesos gripales y resfriados porque baja la fiebre y alivia la congestión nasal; de hecho, también se recomienda a pacientes con sinusitis puesto que reduce la inflamación de los senos nasales.

Por último, está recomendada su ingesta para mitigar las jaquecas y migrañas, así como las molestias asociadas al síndrome de fatiga crónica (SFC). Masticar jengibre también alivia el dolor de muelas y mejora el mal aliento y, junto con la canela, son dos de los afrodisíacos naturales más conocidos que aumentan la libido, el deseo sexual y mejoran los problemas de erección.

Parece entonces ser una planta o un ingrediente “milagroso”; uno más que la generosa naturaleza pone a nuestra disposición. Queda en nosotros utilizarlo.


 

Té de jengibre, miel y limón

El jengibre, de sabor picante y aroma alimonado, puede usarse seco, generalmente en polvo, o fresco y rallado en todo tipo de preparaciones. Es un ingrediente clásico de las mezclas de especias asiáticas, currys y sopas; como también de la pastelería, como los típicos panes y muñequitos de jengibre del norte de Europa.

El rizoma fresco es ideal para preparar té en esta época del año y durante el invierno, ya que tiene propiedades que ayudan a combatir resfríos, catarros y estados gripales. Además, estimula el sistema circulatorio y el digestivo.

 

Para preparar este rico té, se necesitan:

  • 2 tazas de agua;
  • 3 rodajitas de jengibre ó 1 cucharadita de jengibre rallado;
  • 2 rodajitas de limón;
  • 1 cucharadita de miel (preferentemente orgánica) o azúcar integral.

 

Pelar el jengibre con una cuchara o rasparlo delicadamente con el canto de un cuchillo, para sacar la piel sin lastimar el resto del rizoma. En una ollita pequeña, llevar a punto de ebullición el agua con las rodajitas o el jengibre rallado y las rodajas de limón. Dejar hervir unos 5 minutos. Tapar y dejar reposar 10 minutos más. Servir caliente y endulzar con miel orgánica o azúcar de caña a gusto.

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