
El gran Juan Carlos Rossi, querido vecino y referente indiscutible del Teakwon-do, se encontró con un ex alumno: Javier Justiniano. La sonrisa de ambos describe la alegría del momento. Dulce, hija de Javier, fue testigo del encuentro. La pinta del “Sabon” Rossi, renovada, denota hace meses la estirpe de un hombre feliz. ¡Enhorabuena, Kyoss!





