Roma Roldán y la emoción de darse vuelta la piel en cada canción.
Roma pedalea en su bicicleta alada y el ritmo de la plaza se vuelve canción a su paso mientras la tarde sin prisa derrite un sol de celofán. Su primera guitarra se la regaló un abuelo, a los 12 años, tal vez allí terminó de nacer la cantautora que se lanzó a los escenarios para romper con los moldes. Vivió en Posadas, Misiones, tiñéndose de rojo, para luego regresar llena de cantares; actualmente es Ituzaingó desde donde sueña.
“Hay mucha autogestión, ya no se espera nada de nadie. Es cuestión de ponernos en movimiento si queremos sacar un disco”, confiesa Roma. “Mi primer trabajo se llama Reversible y lo produjo Martín Sanabria y me acompañan Julián Romano (bajo) y Lucas Avelina (batería). Quizás sea más pop que el disco en el que estoy trabajando actualmente, en este caso con producción de Juanito El Cantor. Tardé dos años en este proceso de darle vida al disco y tuve que aprender a tener paciencia.”
El arte y el laberíntico camino de hacerse escuchar con la mirada puesta en la conexión y la energía del que estará del otro lado, apostando con esfuerzo a un proceso creativo que a veces no es valorado.
“La música es un laburo en el que intervienen muchas cosas. No tiene que ver solamente con el artista de donde sale sino también con la energía del público que la recibe. Detrás de un músico y su guitarra hay estudio, esfuerzo, dedicación; está bueno que la gente empiece a ver eso y a valorarlo sobre todo porque grabar un disco autogestionado implica mucha inversión.”
Las personas somos orillas y cada uno de nuestros universos una chance de cambio. La música, después de todo, es eso para Roma, “la posibilidad de transformar”.
Siempre activa en pos de la defensa de los derechos de las mujeres, participó en distintos festivales de diversidad sexual. “Si bien no me defino como militante feminista, desde mi lugar hago lo que puedo; lo importante es estar”, agrega.
– Y como artista, ¿cómo te definirías?
– Creo que las distintas etapas que fui viviendo así como la música que fui escuchando me fueron nutriendo como artista y fueron también desembocando en las canciones y todo confluyó hasta esto que soy hoy; no me puedo definir con palabras. Mis canciones hablan por mí.
Distintos estilos – bossa nova, pop, reggae, candombe – fusionados en Roma Roldán que bien sabe soltar al viento su voz y su guitarra para invocar la rima.





