«Nuestra mamá fue un ángel en la tierra»

«Ella fue un ángel que llegó para llenar de luz nuestra familia, y tuvimos la bendición de disfrutarla y ser mejores personas a su lado”.

Marta Inés Martínez, más de 52 años juntos a la par con el abuelo Roberto. De ese amor tan bello nacieron Jorge, Carlos, Ariel y Marisa. Y no quedó ahí, el árbol creció frondoso y florecieron 7 nietas y nietos: Agus, Franco, Celeste, Camila, Lucía, Jazmín y Julieta. Y un brote más, el bisnieto Baltazar..

Marta junto al amor de su vida y gran compañero, Roberto Ojeda, con quien formó una familia y pasaron 52 años juntos.

“Ella fue la madre nuestra y fue la madre de muchos chicos, siempre recibiéndonos en casa, para el día del niño, para Navidad, preparando bolsas de caramelos para todos, nosotros fuimos privilegiados en tener una mamá así, una amiga, una confidente. Lo más importante de todo es que ella nos enseñó a estar unidos, a estar en amor y siempre nos decía que había que dar oportunidades, siempre, aunque la persona se equivocara, había que poner la otra mejilla siempre. Así que nuestra madre nos ha dejado un legado muy bello, de que todo lo que demos lo demos de corazón, ella era feliz así, pudiendo dar, porque ella te daba todo”, palabras de su hija Marisa, vecina, que atiende en la farmacia de la esquina del barrio, ahí donde uno se acerca a buscar algún medicamento para sanar un dolor y encuentra una palabra que abraza el alma.

«Nuestra madre nos ha dejado un legado muy bello». Foto de Marta con sus hijos.

Consuelo y paz a sus familias

 por Victor Koprivsek, Director Periódico El Apogeo

En estos días todos fuimos golpeados por la noticia del fallecimiento de una vecina, un vecino, la mamá de un amigo, el hijo de otro, en el marco de esta pandemia que azota al mundo y que de alguna manera nos condiciona a estar juntos para despedir o contener a quienes sufren alguna pérdida cercana.

Sin embargo, una buena parte de la sociedad y, especialmente, el barrio, está comprendiendo rápido sobre la importancia de acompañar y encontrar otros caminos para estar presentes y expresar nuestro apoyo y solidaridad a las familias golpeadas.

La cercanía de la palabra, la mirada con empatía, el tender una mano o brindar un mensaje de apoyo, el respeto y el ponerse en el lugar del otro, sobre todo a la hora de hablar u opinar, es importantísimo.

Por eso, desde El Apogeo de Derqui, y de familia a familia, anhelamos de corazón y oramos a Dios para que abrace a quienes están padeciendo angustia por esos golpes arteros que a veces llegan, para que sus almas puedan sentir el consuelo y la paz que solo el amor ofrece.

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