Tenemos un nuevo código civil que modificará nuestras vidas

Primero que nada debemos entender qué es un código civil.
Nuestra vida, desde el seno materno y hasta después de muertos, es dirigida, reglada y ordenada por el código civil que, en definitiva, es una sola ley.
A principios del siglo XIX, existían leyes, decretos, reglamentaciones, costumbres, que reglaban sobre la vida, la propiedad, la familia, los derechos y las obligaciones de toda persona. Todo estaba disperso, era contradictorio y confuso hasta que al Emperador Napoleón se le ocurrió que toda esa legislación, previamente depurada y actualizada, se reuniera en una sola ley. Entonces apareció, en 1804, el “Código de Napoleón” o “Código Civil Francés” integrado por más de cuatro mil artículos (aún se encuentra en vigencia pero con innumerables reformas).
En Argentina, en 1864, el Presidente de la Nación Dr. Bartolomé Mitre le encomendó al eminente catedrático del derecho Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield nada más ni nada menos que redactara nuestro propio código civil. Vélez realizó una obra monumental, extraordinaria y maravillosa.
Lo redactó él solo; se encerró en una quinta cercana a la ciudad de Buenos Aires y le llevó más de cuatro años.
Tan excelente fue el trabajo que la República del Paraguay directamente lo adoptó como su código civil.
Por supuesto que, paralelamente, fueron apareciendo leyes que modificaron algunos artículos, pero el grueso de su articulado sigue vigente a pesar del paso de los años.
En 1968, se realizó, por intermedio de notables juristas como el Dr. Guillermo Borda y el Dr. Alberto Spota, una importante modificación. La misma no fue ni estudiada ni votada en el Congreso de la Nación porque, simplemente, había sido disuelto por la junta militar que gobernaba al país en ese momento.
Hasta llegar a nuestros días, donde se introducen modificaciones fundamentales que llevará tiempo adoptar y adecuar a nuestra vida diaria.
El divorcio, la unión de convivientes, los pactos de convivencia, el régimen de bienes en el matrimonio, los impedimentos para casarse, la aptitud nupcial, la prestación compensatoria, la responsabilidad parental, la adopción, los alimentos, la sociedad unipersonal, la pesificación de las deudas, el derecho a testar, etc., etc., etc.
Tenemos hasta el primero de enero de 2016 para que lo estudiemos, lo interpretemos y lo entendamos.
Por supuesto que, como toda ley importante, es querida y, al mismo tiempo, odiada. Por supuesto, también, que es perfectible como toda creación humana.
Infinidad de libros y de fallos judiciales se han editado y dictado interpretando al viejo código civil. Esta nueva creación acarreará igual contienda, pero la vida es así, gracias a Dios.
En ediciones posteriores iremos tratando todos los temas que, desde el 2016, cambiarán nuestra vida, nuestro pensamiento y nuestra conducta.

por Dr. Andrés Rosso

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