Navidad, Pascua, Día de la Madre, del Padre, incluso el Día del Amigo, todos bien promocionados con mucho marketing. Hasta el Día de la Primavera y el Día de los Enamorados tienen más prensa que el Día de la Tierra.
Sin embargo la Tierra es nuestra amiga, nos provee de lo necesario para vivir, empezando por un lugar. Frutas, verduras, energía, comida, calor. Hasta las calles por donde andamos, los caminos y las esperanzas que germinan en el trascurso de nuestra corta vida.
La Tierra que es madre, creación de Dios, naturaleza; siempre se brinda con generosidad sin límites, salvo las mezquindades que le fuimos imponiendo nosotros, los humanos.
Ella nos da todo. Siempre está ahí a pesar del saqueo, del ultraje y la contaminación. Debajo de nuestros pies, en el horizonte de montañas y en el infinito de miradas.
Es la Tierra estimados lectores, la Tierra con mayúscula.
Sin embargo su día pasa inadvertido. No tiene el lugar que se merece. ¡Qué asombro tal descuido!
La Asociación Patrimonio Natural, con sede en el Cruce Derqui, anda cumpliendo 10 años de lucha.
Entre tantas cosas que hacen, denunciaron el problema de los humedales hace más de una década, pero nadie los escuchó. Hoy las inundaciones en Pilar son una realidad sin solución.
Emprendimientos inmobiliarios para hacer barrios privados, como San Sebastián, han hecho mucho daño a la Tierra, al cauce natural de los ríos.
También la Asociación lleva adelante la Reserva Natural en un predio al costado del río Luján, donde son testigo directos de la vida que brota y la contaminación que mata.
Ellos organizaron en el Día de la Tierra, viernes 22 de abril, una radio abierta en la plaza de la ciudad cabecera del distrito.
“Durante varias horas, vecinos y periodistas acompañaron y compartieron los talleres sobre los problemas que le estamos generando a la Tierra: rellenos de los humedales, minería a cielo abierto, pasteras, monocultivos, contaminación, daños al río”, contó Graciela Capodoglio, vecina de Derqui fundadora de la asociación civil.
“También compartimos lo que podemos hacer para ayudarla, como el consumo responsable, la separación en origen o el compostaje. ¡Gracias a todos los que trabajaron, acompañaron, cantaron y bailaron soñando que es posible un mundo mejor!”
Cuando el hilo se corta por lo más delgado es necesario hurgar en las profundidades para entender por qué.






