Azul, una explosión de fitoquímicos y antioxidantes

Esta gama de vegetales que van del azul al negro, pasando por el violeta, ayudan a combatir el envejecimiento, mantienen la salud del tracto urinario, preservan la memoria y disminuyen el riesgo de algunos tipos de cáncer.

Un duende se extravió en el Edén. Tenía su bolso repleto de tintas azuladas que custodiaba con el celo de un carcelero. Dicen por ahí que Dios puso en su camino una piedra triangular para que tropezara y esparciera como lluvia sobre las plantas del Jardín el secreto líquido que se escondía en el interior. Cientos de años más tarde, aburridos científicos le buscarían un nombre a la altura de su poder.
Los fitoquímicos (así dicen que los llamaron) son sustancias que protegen al cuerpo de enfermedades peligrosas y se encuentran únicamente en las plantas. Dos de los fitoquímicos más importantes que contienen las frutas y los vegetales azules y morados son: la anticianina, un pigmento natural que les ofrece a estas frutas y vegetales sus tan atractivos colores azules y morados; y los fenólicos, compuestos químicos que también influyen en el color de estos alimentos y sobre todo en su sabor.
Dentro de esta gama de colores, se encuentran los siguientes vegetales:
El poroto negro es considerado nutricéutico (cura a la vez que nutre). Su alta proporción de proteínas hace que sea una alternativa económica y saludable al consumo de carnes.
El alcaucil contiene minerales importantes como el fósforo, calcio, potasio; vitaminas B1, B3 y E; ácido clorogénico, que es un buen antioxidante; esteroles, que limitan la absorción del colesterol por parte del intestino; la cinarina, que protege el hígado; fibra, excelente para combatir el estreñimiento, controlar el apetito y tratar enfermedades como la anemia, la diabetes, la gota, el reuma o los cálculos de la vesícula biliar.
Los arándanos poseen un escaso valor calórico, pero sus nutrientes valiosos son muchos. Son especialmente ricos en vitamina C, imprescindible para la formación de colágeno, la absorción de hierro en el organismo y para incrementar las defensas inmunológicas que permiten ser más resistentes a enfermedades. La fibra es otro de los componentes que abunda en los arándanos, por lo que su ingesta habitual puede contribuir al normal funcionamiento del intestino. Asimismo, el pequeño fruto es poseedor de potasio, necesario para la generación y transmisión del impulso nervioso que posibilita una actividad muscular normal. Contiene hierro y calcio, minerales que no pueden faltar en una dieta sana y equilibrada. La acción antiséptica y antibiótica del jugo de arándanos ha sido de gran utilidad en infecciones urinarias.
Los espárragos son saludables para el corazón ya que contienen folato, esencial para un sistema cardiovascular saludable. Su perfil mineral, en combinación con un aminoácido activo, la asparagina, hace que tengan efecto diurético.
Las moras, por su parte, aportan sustancias beneficiosas en nuestros procesos metabólicos por su bajo contenido en calorías. Esto las hace indispensables en dietas adelgazantes, aunque están poco indicadas para las personas diabéticas. Poseen potasio, que ayuda a la transmisión y generación del impulso nervioso, favorece la actividad muscular normal e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
Por último, las uvas negras ayudan en la prevención del envejecimiento prematuro, por su alta concentración de antioxidantes; protegen al sistema cardiovascular global e inmunológico; previenen la formación de coágulos sanguíneos y la inflamación; combaten los estados anémicos; ayudan en la visión nocturna y a prevenir la formación de cataratas.
Todo esto lo dicen los que saben… y el duende lo confirma.

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