Siempre existen formas de tener una alimentación sana y natural.
- Hacer la compra y cocinar en casa. Cocinar es relajante y estimulante. Evitar frituras, salsas y comidas preparadas y preferir cocinar en crudo, al vapor, a la plancha o al horno. Así se disfruta del sabor y se evitan los ingredientes poco saludables como los edulcorantes artificiales y los ácidos grasos trans.
- Comer legumbres 3 veces por semana. Los estudios demuestran que las personas que incorporan legumbres todas las semanas tienen un 22% menos de riesgo de ser obesas reduciendo la probabilidad de enfermedades cardiovasculares, diabetes, inflamación, etc.
- Cortar en porciones pequeñas los alimentos en el plato. Se puede reducir hasta un 20% el consumo de calorías si se trocea cada alimento en el plato antes de masticarlo.
- Consumir frutas y verduras. Añadir vegetales diferentes a los bocadillos y ensaladas. Los vegetales aportan más sabor y color a las comidas junto a fibra, vitaminas, minerales, antioxidantes y sustancias con propiedades curativas.
- Fijar horarios para las comidas. Lo ideal es que se fijen horarios para las cuatro comidas principales del día.
- Masticar despacio los alimentos.
- Consumir productos lácteos desnatados o bajos en grasas.
- Consumir pescado (3 o más veces por semana) y carnes con bajo aporte graso.
- Beber mucha agua.
- Practicar ejercicio. Lo ideal es que puedas hacerlo cuatro veces por semana y por unos 40 minutos.















