María Griselda llegó con su familia al Barrio Los Cachorros en 2015, actualmente tiene un almacén donde venden productos sin químicos ni agrotóxicos.

El cambio que mucha gente necesita ver en el mundo empieza por casa. Así lo vive María, vecina que hace 8 años viene llevando adelante una opción diferente.
“Comenzamos ofreciendo bolsones de verdura agroecológica de estación. Tomamos pedidos cada 15 días, intercalando una semana lácteos y almacén (jueves), y otra semana bolsón de frutas y huevos (sábados)”, arranca contando a El Apogeo Diario.
“Trabajamos con retorno de envases, botellas de vidrio en el caso del tambo, frascos en el caso de miel, bolsas y cajones donde se preparan los pedidos. El plástico que no se puede evitar, resultante del embalaje, se entrega a una artesana que lo reutiliza termofusionándolo”, enseña María.

“No hacemos envíos individuales a domicilio. Salvo que se trate de casos especiales. Preferimos alentar entre nuestros noderos la organización de envíos que denominamos comunitarios, compartiendo y bajando el costo de los productos”.
Con los alimentos de almacén trabajan, en su mayoría, a granel directo del productor, “provenientes del trabajo cooperativo mitad convencional mitad agroecológico, y también orgánico certificado”.
Cruzá el Puente, nombre de su nodo, nace a partir de una necesidad.
En sus inicios, María tenía que conseguir verduras sin químicos debido a una enfermedad, así fue como, con el acompañamiento de su familia, acudieron a una amiga productora que estaba ligada a un proyecto naciente: la distribución de bolsones de verdura agroecológica de estación.
“Hoy hacemos el intento por volver al alimento con identidad, el regreso de las familias a la cocina, al conocimiento del origen de lo que llevamos a la mesa. Nos negamos a ser un espacio que se dedica sólo a comprar y vender. Somos apenas una hojita en el viento, pero preferimos que se nos identifique como un nodo en el que se milita la esperanza”.
















