Aunque es una legumbre, su uso más común en la cocina es la harina de algarroba como sustituto del chocolate en la elaboración de postres y dulces.
El algarrobo, originario del mediterráneo, brinda frutos que cuando están frescos son dulces y agradables, además proporciona su madera para fabricar muebles pesados, oscuros y resistentes. De sus vainas secas, junto a sus semillas, se obtiene la harina de algarroba que se utiliza en reemplazo del tradicional y clásico chocolate o cacao (contiene menos tenor graso y menos calorías que el chocolate) en distintas preparaciones: tortas, masas, budines, piononos, bombones, flanes, etcétera, ya que su sabor es bastante similar.
Ha sido muy utilizada desde siempre por los árabes que habitaron España durante la ocupación de los moros a ese país. Precisamente en Andalucía se la preparaba con distintos fines terapéuticos. Su cultivo en España tiene un significado muy especial, dado que ha sido y sigue siendo un buen alimento del ganado, así como una fuente adecuada de nutrientes en épocas de escasez. De hecho, fue un alimento base durante la guerra civil española, y en muchos países de Latinoamérica se sigue empleando como complemento energético y nutritivo de una dieta saludable. Su empleo también es muy común en la industria alimentaria y farmacéutica.
Propiedades nutricionales
Al consumir algarroba en polvo estaremos obteniendo hidratos de carbono, vitaminas A, del grupo B (B1, B2, B3, B6, B9 o ácido fólico), C, E, minerales como el potasio, magnesio, hierro, fósforo, zinc, calcio, selenio, yodo, ácidos grasos, carotenoides, proteínas vegetales y fibra
– Combate la acción de los radicales libres.
– Reduce los niveles de glucosa en sangre.
– Ayuda a regular el tránsito intestinal combatiendo el estreñimiento.
– Cuida nuestro sistema cardiovascular.
– Equilibra el pH de la sangre.
– Es un alimento energético.
– Fortalece nuestros huesos y dientes.
– Evita la formación de coágulos sanguíneos.
– Combate el cansancio y la debilidad.
– Ayuda a mantener en buenas condiciones la vista.
– Favorece el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
– Cuida de nuestra piel, cabello y uñas.
– Facilita funciones cognitivas como el aprendizaje.
– Evita malformaciones durante el embarazo.
– Mantiene estable el ritmo cardíaco y la presión arterial.
– Mejora el tono muscular y el neuronal.
– Estimula la secreción de leche materna.
– Protege las paredes de los vasos sanguíneos.
– Mejora la memoria.
– Evita la formación de piedras o cálculos en los riñones.
– Ayuda al funcionamiento de la glándula prostática.
– Retrasa el envejecimiento y la aparición de enfermedades degenerativas.
– Favorece la formación de glóbulos rojos, ayudando a prevenir la anemia.
– Reduce los síntomas del síndrome premenstrual.
– Es un alimento excelente durante las etapas de crecimiento, embarazo y lactancia, así como para personas que realizan deporte o tienen altas exigencias físicas y mentales.















