Tinturas madre

Una de las maneras más tradicionales y eficaces de aprovechar las propiedades de las plantas medicinales.

Una tintura es el extracto de una planta. En ella se procura ‘tomar’ y concentrar las virtudes o principios activos de la misma (sustancias químicas y nutritivas de la planta cuyas funciones, sobre el organismo, queremos ‘captar’). Dicha extracción se realiza macerando la planta en alcohol de alta graduación, y las demás características de la elaboración dependerán de cada tintura.

Los principios activos son toda sustancia o conjunto de sustancias de origen humano, vegetal, animal, químico, etc., al que podemos atribuirle una actividad apropiada para constituir un medicamento o producto medicinal. Se les debe el efecto farmacológico de un medicamento.

Las plantas medicinales tienen multitud de propiedades beneficiosas para la salud, y la efectividad de estas propiedades depende en muchos casos de la forma en que se manipulan sus principios activos.

Cuanto más ‘natural’ consumamos la planta, mejor, ya que el principio activo permanecerá intacto y con todo su potencial y no estará alterado con otras sustancias químicas externas.

 

¿Cómo se elabora una tintura madre?

Se obtiene después de dejar macerar la parte más aprovechable de la planta, aquella donde reside la mayor cantidad de principio activo (ya sean hojas, tallo, raíz, semillas, etc.), sumergiéndola durante días en alcohol y agua.

Después de varios días de maceración, se cuela la mezcla y se obtiene la tintura con todo el principio activo de la planta en estado puro y alta concentración, y todas sus propiedades medicinales listas para consumir.

 

Existen tinturas puras muy eficaces:

– tintura de cola de caballo: para la retención de líquidos y reducir volumen;

– tintura de cardo mariano: recupera el hígado y depura el organismo después de excesos o tratamientos agresivos;

– tintura de harpagofito: para reducir la inflamación en caso de artrosis o lesiones musculares;

– tintura de hinojo: para mejorar la digestión y aliviar o prevenir los gases;

– tintura de alcachofa: para depurar, evitar la retención de líquidos y reducir volumen;

– tintura de pasiflora: para relajarse y combatir el insomnio;

– tintura de ginseng: para aumentar la resistencia y la fuerza, aliviar el cansancio y mejorar el ánimo;

– tintura de vid roja: para mejorar la circulación sanguínea, varices, hemorroides, piernas cansadas;

– tintura de equinácea: mejora el sistema inmunológico y ayuda a combatir los resfriados, fiebre, gripe, etc.;

– tintura de própolis: aumenta las defensas de tu organismo, lo fortalece y previene enfermedades;

– tintura de ginkgo biloba: mejora la circulación sanguínea cerebral, mejora la memoria y previene mareos, vértigos, trombos, etc.;

– tintura de uña de gato: mejora el sistema inmunológico y ayuda a combatir enfermedades y estados carenciales;

– tintura de sabal: indicada para controlar la incontinencia y los problemas de la próstata (prostatitis);

– tintura de espino blanco: reduce el colesterol en sangre y reduce la hipertensión;

También existen tinturas mixtas, basadas en diferentes combinaciones de plantas medicinales.

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